_Arriba!, me dijo mi compañero de viaje.
Sería un trayecto largo. Así que me dispuse a disfrutar de los verdes, marrones y amarillos que el paisaje me ofrecía. Llevaba además un buen libro, un termo con café recién hecho y unos cuantos bocadillos para mí y para mi acompañante. Comenzó el recorrido y me dio por enfocar mi vista en la interminable línea continua a veces, y punteada otra que tienen trazadas los caminos. Sin darme cuenta, ya llevaba yo alrededor de una hora contemplando aquéllas líneas que me tenían hipnotizada. No podía dejar de verlas y poco a poco, me fui sumiendo en un estado de semiinconsciencia . Solo lograba contemplar además de aquéllas rayas las subidas y bajadas, que ofrecía el panorama. Parecían interminables. De pronto, no sé en qué momento y si estaba despierta o soñaba.. Aparecieron en mi mente imágenes y sensaciones totalmente desconocidas para mí.