Software Libre: Mi correo y mi agenda
Mucha gente hoy día prefiere consultar y manejar su correo electrónico a través del navegador de Internet. En un principio era indispensable un programa especial de correo para poder visualizarlo, el más popular a la fecha es posiblemente el Outlook de Microsoft, y para mucha gente su versión gratuita el Outlook Express cuya principal carencia es la falta de una agenda para llevar tu calendario.
El calendario que es una función muy útil en los programas de manejo de correo, era una función que muchos manejaban por separado con los programas que venían incluidos en sus organizadores electrónicos como la Palm, sin embargo dentro de las empresas y especialmente para la gente que tiene mucha interacción con otras personas es un requisito fundamental el poder coordinar agendas de modo que ahí es donde más rápidamente crecieron los programas de correo CON agenda.
Una alternativa al Outlook es un programa muy completo y que hace todo lo que hace este y se llama EVOLUTION, sin embargo es un programa que se creo para Linux y la versión de Windows que yo he usado es muy poco recomendable. Hace solo unos días Mozilla (los creadores de Firefox) liberaron la nueva versión (0.5) de Sunbird y su versión de “Plugin” llamada Lighnting. Yo he usado el plugin en mi programa de correo Thunderbird, y realmente funciona muy bien. Permite manejar varias agendas e incluso manipular agendas externas como “Google Calendar”.
Que gran rollo para sugerir el usar el programa de correo “Thunderbird” con el Plugin “Lightning“, pero en verdad los recomiendo ampliamente como excelentes ejemplos de software básico en el mundo del “Software Libre”.














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Es fascinante ver la evolución de la tecnología y sus aplicaciones, muchas de ellas para hacer posible salvar alguna carencia a los seres humanos especialmente los discapacitados.
Eso me sucedió con este libro, cuyo título completo es Sueños en el umbral. Memorias de una niña del harén. Por hacer una comparación, la experiencia fue parecida a lo que les sucede a los no-mexicanos cuando llegan a México y se dan cuenta que no todos andan a caballo, en traje de charro y bebiendo tequila, o cantando rancheras. Algo me decía que en los países de cultura árabe no todos son Aladino ni Scherezada. Por supuesto, tampoco se les acabó la literatura después de Las Mil y una Noches.