Fragmentos, Sueños y Recuerdos

Publicado el 27 Enero, 2009 en Contenido Libre, Cuentos y Relatos por Won-Tolla

Estoy en la Colonia del Valle, frente a la casa donde viví desde los 9 años hasta que me casé.

Susana C. me acompaña, no me sorprende verla a pesar de que murió hace más de diez años.

Sale el Sr. … que está promoviendo la casa. Yo ignoraba que estaba a la venta.

Sé que fue totalmente remodelada por la pareja que la compró después de que fallecieron mis padres, pero ahora aparece como la recordaba cuando era niño.

Adentro aún hay muebles que son familiares, pero están en habitaciones distintas a las que yo recuerdo. La sala verde es simplemente una extensión del “hall” de abajo.

Por alguna razón, el ver los libros me hace revivir la pena y el dolor de la muerte de mis padres. No puedo evitar llorar.

Susana me pregunta si puedo continuar, antes de pasar al comedor y el jardín.
Respondo que sí, pero me dirijo a la planta alta.

En mi ex recámara están las repisas tal como las dejé, en la otra pared se encuentra el poster de la batalla naval en caricatura.

Estoy en control de mis emociones.  Susana ya no está.
Mi hermana me muestra los libros de nuestros padres que regalaremos (¿regalamos?), y a propósito de nada me dice que siempre tuve algo de poder…

——– Tocan a la puerta ——–

“¿Quién es, qué pasa?
Soy yo, Papá, tuve una pesadilla horrible”
“Yo también tuve una pesadilla” dice mi esposa
“Ven, acurrúcate aquí” – a mi hija
“Yo tampoco estaba soñando muy agradable que digamos” – a mi esposa

——– Tratemos de descansar ——–

Mi esposa y yo estamos viendo el caserón de madera a donde nos mudaremos.
Llama la atención la torre, de un color amarillo pálido y  feo que contrasta contra el cielo azul.

Pisos de madera, mucha luz y libreros en cada cuarto. Escaleras en cada esquina.

No sé porqué estamos viviendo aquí, duermo pero no descanso.

Los libros son los mismos que en casa de mis padres

——– Despertador ——–


Par de corchos

Publicado el 14 Noviembre, 2007 en Cuentos y Relatos por quo

Uno a uno fueron bendecidos por el sommelier y después por nosotros con un roce de labios en tapa y una sonrisa, guardados furtivamente en la bolsa de tu pantalón, con la leyenda “guárdalos para que queden como testigos de esta noche” la mente juega bromas pesas, es mejor dejar algo tangible que diga que fue verdad.

Tan real como el hoyo del jersey que llevabas puesto, tan vivido como la ausencia de maquillaje en tus finos rasgos junto con las ojeras de tristeza que te acompañan desde hace tiempo.Que podía pasar entre dos buenos amigos que se encuentran y empiezan a platicar de amores y desamores, de risas inconclusas, de promesas cumplidas, apoyos dados.

Remembranzas de la verdadera amistad, donde pueden años de no saber nada del otro y verse con el cariño y alegría de haber sido ayer la última visita, nada aun que reprochar, todo por contar.

Después de un cambio de mesa ………..

Cambio de mesa, por favor

Publicado el 13 Noviembre, 2007 en Contenido Libre, Cuentos y Relatos por quo

El tiempo tiene muchas formas de actuar, el tiempo enfría los pensamientos y aminora las amarguras, aletarga los sentimientos y los recuerdos los vuelve nebulosos hasta volverlos sueños ocasionales y desfigura los rostros hasta que se convierten en manchas sobre los cuerpos.Pasaron los años desde aquel adiós, un poco insípido, donde lo significativo fue ver que esa canción se convertía en realidad y movías el mundo, junto con una pasta o un emparedado que dio toque de protección al momento, o tal vez lo importante fue simplemente vernos. Para ver que nuestras vidas llevan un camino bueno o malo pero llevan una dirección escogida por los dos pero con diferentes destinos. El tiempo pasó y pasó, los saludos se volvieron cada vez más escasos hasta casi desaparecer, se volvió estas ahí, hola, tas, que pasó, junta, pañal, te busco después, como va todo. Finalmente una desconexión total, a lo más un hola aislado sin saber más. Tan solo tomando los recuerdos de momentos como flash que ilumina por fracciones de segundo.El flash se volvió luz blanca con una llamada y un simple nos vemos y mágicamente como si se diera un permiso divino, alguien toma un taxi y alguien cruza una calle para tener un encuentro esperado de mucho tiempo. Preguntas y dudas se ven por todos lados, mil llamadas que no llegan a ningún lugar hasta que llega la definitiva y la realidad abre momento atemporal, miradas de búsqueda en el gran espacio, una mano se levanta y una sonrisa electriza el lugar. Un abrazo sella un pacto callado y la caricia de una tibia mirada logra un momento único.

Lo único que se podía hacer era buscar donde se podía charlar sobre tantos temas inconclusos, tantas dudas, las opciones no eran muchas un bar de circulo, una nido o tal vez algo más pequeño. Gano el pequeño lugar, con pequeñas mesas que al final no eran tan pequeñas ya que se tuvo que pedir el cambio de mesa para poder estar mar cerca.

La Isla Bicolor

Publicado el 12 Febrero, 2006 en Conciencia Social, Cuentos y Relatos por Eduardo Llaguno

Hace 3 años tuvimos oportunidad de cambiar nuestros regalos de navidad en casa por un intercambio de regalos que debían ser “creados” por nosotros, no eran válidos regalos comprados. Tuve la oportunidad de escribir un cuento a mi hija la cual me permitió publicar este cuento aquí. Lo dejo en formato PDF de modo que pueda ser visto como lo edité.

Archivo Acrobat Reader La Isla Bicolor

Aire Americano

Publicado el 29 Enero, 2006 en Cuentos y Relatos por Alejandra

Hoy, vengo del Sur. De la tierra de la Patagónica. Soy el viento del Sur, cargado de aires nuevos para tus pulmones, repleto de libertad. Pasajero sin boleto de todos los caminos. He cruzado la mitad del Continente para llegar hasta a ti.
Las Pampas Argentinas con gauchos y sus tangos, me metí en un pequeño bar en donde me empapé de un viejo son que decía: “Ladrillo está en la cárcel, el barrio lo extraña, sus dulces serenatas ya no siguen mas” Me llené de su nostalgia para regalártela, cuando me tope de frente a ti al doblar aquélla esquina.
Llegué hasta Perú en donde hice una parada obligada en Cusco, en su Ciudad sagrada en la parte alta de los Andes, la magia Inca no pudo menos que acogerme. Machu Picchu con su colorido e historia y los blancos y grises de sus enormes montañas, tan grandes como sus ancestros Incas.
Mi rapidez me llevó hasta Cali, Colombia en donde su alegría me provocó bailar unas rumbas y unos sones, guardando sus compases para ti.
Finalmente me colé a nuestro México en donde el color, la magia, la alegría me llenó todo. Desde la comida con sus deliciosos olores y su enorme variedad. Sus paisajes, playas, montañas, planicies, selvas, estepas, desiertos y valles. Su música y su gente buena.
Cuando llegué hasta ti, no me esperabas. Salías tranquilamente de un día mas de trabajo, tenias la cara pálida y fría, el calor te hacia chorrear diminutas gotas de sudor que bajaban por tu cara. Tenías la mirada perdida y sin identidad. Al doblar la esquina me encontraste. Así, de golpe me embarré contra tu cara, llenándote de la brisa que tanto necesitabas.
Refresqué tu cuerpo y tus sentidos, alivie tu calor y tu vacío. Al exhalarme, chupaste todos mis momentos y con ello todo lo vivido.
Te regalé sin tu notarlo, la nostalgia de los gauchos, la magia de los Incas, la alegría de los Colombianos, la infinita variedad y solidaridad de los Mexicanos. Y tú sin saber cómo, te sentiste en ese instante más AMERICANO que nunca.

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