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Abr 18 2006

Los niños del mañana

Esta es una historia que escribí hace 2 años…….

Ejercicio sobre la corrupción doméstica.

Estaba camino a mi trabajo con el radio prendido escuchando las noticias cuando se dio el anuncio de un video muy especial que se transmite en la cara de un político que aparece como protagonista. Mientras se narra la nota, esperando mi turno para avanzar, observo un auto que se abalanza sobre el carril del sentido contrario que llega hasta la boca-calle y se pasa el alto frente a los que esperan la luz del “siga”, después atraviesa la calle y lo pierdo de vista. De inmediato una serie de autos, envalentonados por el primero, irrumpen en el sentido contrario. Me pregunté:“¿el tiempo de esos tipos realmente es más valioso que el mío y el de todos los que esperamos nuestro turno?, ¿entenderán que esa acción hará que yo me tarde más en cruzar?, ¿será que el que está mal soy yo por respetar a los que están formados adelante de mi esperando su turno?”,… por supuesto que NO.
Al día siguiente, con el tema en la cabeza y hablando con mis hijos les platiqué un comentario que escuché a un oriental: “El secreto de una sociedad exitosa es el respeto” y por supuesto con la mención de Benito Juárez por la celebración de su nacimiento: “El respeto al derecho ajeno, bla, bla, bla”.
Al acercarnos a la escuela por un atajo empedrado que nos permite evitar el exceso de tráfico, observé en la escuela el ansia de varios padres por dejar a sus hijos “justo enfrente de la escuela”; por supuesto, como el lugar ya estaba ocupado, dos autos se estacionaron en doble fila. Entonces noté un profundo enojo en la cara de la madre de familia que había tenido la fortuna de estacionarse correctamente en la puerta de la escuela, pues ella ya se iba y ahora tenía que esperar al padre inconsciente (el que se estacionó en segunda fila) que nunca se dio cuenta de que pasó por encima de otra persona, total, sus hijos son primero. Un auto que entró a la calle tuvo que esperar a que el padre moviera su coche para poder pasar; enojado, quien manejaba el auto que no tenía nada que ver con la escuela le gritó al estorbo (perdón, al padre que estorbaba), y éste, ofendido y molesto, se tomó su tiempo para abordar su carro. Desesperado, el hombre que quería circular perdió la paciencia y bajó de su vehículo profiriendo insultos y dispuesto a “trenzarse” a golpes con el “estorbo” que estaba pasando por encima de él; lamentablemente la escena fue presenciada por mis hijos y otros niños que habían bajado de su auto a media cuadra del evento. A dicho “estorbo” tuve oportunidad de verlo en otras ocasiones cuando dejaba a sus hijos; ¿será necesario que lo golpeen para que entienda que pasó por encima de los demás?, la verdad yo creo que eso no es suficiente para que adquiera un poco de conciencia y entienda las consecuencias de su acto.
Una querida amiga “mocha” compra el DVD pirata de “La Pasión de Cristo” (guau, definitivamente la película no cumple con el objetivo de hacer conciencia y “evitar robos”). Total, “¿qué tanto es tantito?”, se lo quito a una empresa muy poderosa, es sólo una raya en el agua; el “no robarás” debe referirse a otras cosas.
En una visita al mercado, curioseando en el catálogo del puesto que ofrece películas y software piratas, me aparece sorpresivamente la razón por la que perdí un proyecto de 13 productos de software: el segundo (y último que me contrataron), estaba a la venta, pirata. ¡Diablos! Esto es terrible: el proyecto que no se concluyó representaba empleo por un año completo a 4 personas, sin contar el daño causado a la pequeña Editora que lo quería comercializar.
Junto con esto, siguiendo el ejercicio sobre la corrupción doméstica, me encontré con tantos ejemplos que son presenciados por nuestros hijos, que no me costó trabajo imaginar un enorme grupo de niños que, gracias a ejemplos como éstos, mañana podrían protagonizar algún importante escandalo, en video por televisión, más allá de lo que sus padres hacen hoy a una escala más “casera”.

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Sobre el Autor

Eduardo Llaguno

Eduardo ha trabajado por 24 años en muy diversas áreas de TIC con amplia experiencia en administración de proyectos, nuevas tecnologías y como emprendedor.

Enlace permanente a este artículo: http://sesolibre.com/2006/04/los-ninos-del-manana/

3 comentarios

  1. etor

    Nos quejamos de la corrupción del gobierno, de lo que hacen los demás, pero hacemos exactamente lo mismo, pero como lo hacemos nosotros, está bien.
    Excelente texto que nos pone a reflexionar.

  2. Jorge Lopez

    Buen artículo!
    La mejor enseñanza que podemos dejar a nuestros seres queridos es nuestro ejemplo mismo.
    “Toda acción genera una reacción de la misma magnitud pero en sentido contrario” (a estas alturas ya no se si se trata de un principio físico o de un princiopio de vida).

    🙂

  3. Alejandra

    “Corrupción doméstica” me gustó el término. En donde el poder es el que corrompe, ya sea un poder real o ficticio pero que se cree y se siente. Mi hija por ejemplo, me comentaba del enojo que en ella producia que al estar formada durante los recreos en la fila de la tienda, llegan los niños de secundaria, obviamente más grandes encumbrados de ese falso poder que te da la edad y se cuelan por sobre toda la fila de chiquitos para comprar. De dónde aprendieron estos niños las conductas? facil respuesta.

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