Abr 16 2010

Una misa que espanta

Era el día para celebrar la graduación de 6to de primaria de mi hija, íbamos a tener una celebración religiosa en una Iglesia en la colonia Nueva Chapultepec en Morelia Michoacán. Después de algunas vueltas en el auto, finalmente encontramos donde estacionarnos; corrimos al templo, pues, como nos es costumbre, íbamos retrasados. Olvidé la cámara, la cual hubiera sido fantástica para grabar el momento.

La celebración transcurría normalmente, en realidad parecía que todos esperabamos solo una misa más, con un Sacerdote viejo y que prometía dar un sermón muuuy aburrido, pero estaba yo muy equivocado, solo había que esperar al momento después de la lectura del Eveangelio, llegó el esperado sermón,  comenzó el Padre preguntando a los niños:

¿Quien ha visto la película de Karol Wojtyla ?

Los niños no entendían, se voltearon a ver entre ellos y “nadie” levantó la mano, el Padre prosiguió:

¿Quien ha visto la película La Era del Hielo 2?

Entonces los niños, felices levantaron la mano, casi todos la habían visto y subió rápidamente el interés de los niños, entonces el Padre continuó,… regañando a los niños, ¿como es posible que vieran algo superfluo y no vieran la historia de un Santo moderno?. Por supuesto mi quijada y la de muchos padres golpeó el piso. Sin embargo el Padre necesitaba continuar con su “atinado” sermón, y comenzó a hablar de la película y libro de Dan Brown “El Código DaVinci”, que comenzó a satanizar con argumentos que venían del propio Vaticano y prohibían su lectura o simplemente ver la película. Comentó que debía exigirse la “excomunión” a cualquiera que lo leyera y entonces hizo una sugerencia magnífica:

Traigan sus libros del Código DaVinci y aquí afuera los quemamos….

Wow, en pleno siglo diecis… veintiuno, y este hombre quiere hacer una “pira” de libros, como en la inquisición. Realmente me sentí sorprendido;  y yo había pensado que esto estaría aburrido.

El Sacerdote finalmente comenzó a mencionar de lo difícil del celibato (entender el hilo de su plática es digno para el estudio psicológico), el tenía que cumplir con el celibato – porque si tuviera mujer mhhhhh. Bueno fue el límite para mí resistencia y finalmente estando a punto de interrumpirlo y confrontar, dentro del templo, a semejante asno (ofrezco una disculpa a los asnos por la metáfora). Pero callé, para no exponer a mi hija con sus amigos y maestros; honestamente no sabía que posición tomarían sus padres, maestros o la dirección de la escuela, en la que seguirían sus estudios. Me limité inicialmente, a ir a la parte posterior del templo, y finalmente salirme. Esto nunca me había pasado.

Creo que es terrible poner a gente “sin virtud”, con “nada” que enseñar, con “nada” que mostrar en sus vidas, con “poca sensibilidad”, a hablar a una comunidad la cual cuenta con  gente que  renuncia a su capacidad de pensar y sentir, para limitarse a “obedecer” o “creer” cualquier cosa que les digan desde el púlpito.

Estoy seguro que existen muchas otras historias, y más dramáticas, pero esta me tocó a mí y mi familia, y quería sacar la espina, escribiéndola.

Ya basta de callar las burradas que se cometen. (esto último me lo digo a mí mismo)

PD Por cierto ¿Alguien vio la película de Karol Wojtyla?

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6 comentarios

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  1. Karol Wojtyla era un hombre. No tenía Nada de santo.
    Imagina: “jefe de estado”, político, administrador… un marrano hecho y derecho.
    Supo de Maciel, supo de los marranos gringos, supo todo y obvio no hizo Nada.
    Creo que esta “crisis” que vive la iglesia católica le va a hacer lo que el viento a Juárez al menos en los países del 3er mundo, que obviamente representan la mayor parte de la clientela. Y este padrecito tan solo es una muestrita de todas las aberraciones que defienden ahí.
    #shit

  2. Bai de güey, muy buena remozada al sitio. El blú me late más.
    Un abrazo Lalo.

    • Pablo T on 17 abril 2010 at 10:19 am
    • Responder

    ¿No le preguntaste al Padre si leyó el Código Da Vinci?
    Lo hubieras puesto contra la pared porque si ya lo leyó, entonces según él estaría excomulgado, y si no lo ha leído, entonces no puede opinar del libro.
    Me hubiera gustado ir a la misa para reírme en su cara.
    Que barbaridad.

  3. @Pablo No le pregunté nada, porque lo hubiera madreado. Pero supongo por la plática que “no lo leyó”. Debíamos reirnos en su cara todos.

    @Alberto, gracias por el comentario Alberto

  4. Ufff… Muy prudente al no interpelarlo, podrías ganarte una oleada de muy piadosos madrazos del resto de la concurrencia. Me costaría trabajo. Espero que al menos le hayas comunicado tu sorpresa a tu hija…

    1. Fue difícil no responder, pero en definitiva primero mente y luego intestino, eso ayuda.

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