Nuestro origen cósmico – una narración diferente

Nuestro origen cósmico – una narración diferente
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Nuestro origen cósmico - una narración diferente

¿Alguna vez te has preguntado de dónde venimos realmente?, pues prepárate pues hoy te contaré una historia que yace en lo más profundo de nuestra memoria, como un eco antiguo que resuena en nuestros sueños, una verdad velada por el tiempo y los cataclismos, pero que resuena en cada fibra de mi ser. Es la historia de nosotros, de la humanidad, desde sus albores hasta el umbral de una nueva era que está por venir.

Imagina, un tiempo sin memoria, cuando en este planeta Tierra existía un ser homínido evolucionado de manera natural, un primate muy parecido a nosotros, producto de la evolución del planeta.

Era un ser en armonía con su entorno, creciendo a su propio ritmo, en profunda conexión con la Tierra. De pronto, la historia dio un giro inesperado.

Hace unos 400,000 años, una raza de seres extraterrestres, a quienes muchos llaman los Anunnaki, llegaron a este mundo. Querían aprovechar algunos recursos que había en este planeta y les era necesario para subsistir en su planeta, que moría. Y aquí viene la parte que algunos ya han intuido: alteraron genéticamente a ese homínido natural para crear lo que hoy somos como Homo Sapiens. ¿El propósito inicial? Minería de oro, sí, para llevarlo a su planeta y activar un proceso atmosférico que destruía el suyo.

Sin embargo, escuchen bien, esta no es toda la historia. El contingente Anunnaki que estaba en la Tierra llevando a cabo estas alteraciones fue retirado. ¿Por qué? Porque sus acciones no estaban alineadas con la integridad de la mayoría del pueblo Anunnaki. Así, la humanidad fue, en cierto modo, dejada a su suerte, con “algo de guía de vez en cuando” para intentar corregir el rumbo de lo que se había hecho.

Y aquí reside una revelación clave: la creencia de que muchos Anunnaki eran “dioses” y el hecho de que les permitieran ser adorados, fue lo que sentó las bases de la religión en la Tierra. De no haber sido por su existencia en nuestras vidas en aquel entonces, las religiones tal como las conocemos no habrían evolucionado de la misma manera; en su lugar, probablemente habríamos tenido una relación más natural con la naturaleza.

Después de incontables encarnaciones y vidas, este nuevo Homo Sapiens comenzó a expandirse y a explorar la creación de civilizaciones que se parecían a las civilizaciones galácticas con las que habían interactuado. “Si aquí se sugiere que somos inmortales en un cuerpo mortal y reencarnamos repetidas veces”.

Y así, nacieron las primeras grandes sociedades de las que guardan ecos en sus memorias:

  • Shambala: Ubicada en lo que hoy es el antiguo desierto de Gobi, pero que en aquel entonces era un paraíso exuberante. Shambala fue un centro de aprendizaje y crecimiento espiritual, diseñado para ayudar al Homo Sapiens a refinar su vibración a un nivel muy alto. Aprendieron técnicas como la meditación y recibieron “descargas” de ideas de planos superiores, lo que podrían llamar “la fuente” o los registros akáshicos. Era una sociedad sumamente instruida. De vez en cuando, hubo otras infusiones o cruces extraterrestres que crearon líneas genéticas con el propósito de ayudar al Homo Sapiens a conectarse vibracionalmente con su ser superior.

Pero la Tierra, es un ser vivo que atraviesa ciclos, y ha experimentado muchos cataclismos. Estos eventos, a menudo, han “borrado casi por completo”, civilizaciones enteras, permitiendo así que la vida y la conciencia comenzaran desde un punto y una perspectiva diferentes. De ahí que la “historia” que nos cuentan es tan corta (con suerte 8,000 años, aunque sabemos que el Homo sapiens ha dejado vestigios desde hace por lo menos 300,000 años de acuerdo a los hallazgos actuales.

  • Lemuria, o Mu: Una de estas civilizaciones que se alzó fue Lemuria, también conocida como Mu. Aunque creada por Homo Sapiens, esta vez, tenía más líneas genéticas de diferentes sociedades alienígenas antiguas. Eran seres altamente telepáticos, intuitivamente muy conectados con la Tierra y fundamentalmente naturales. No tenían un lenguaje escrito como tal, salvo algunos símbolos simples. Y un detalle fascinante: los lemurianos, o muanos, eran ligeramente azulados, un rasgo representativo de la raza extraterrestre a la que estaban conectados genéticamente. El fin de Mu llegó también por cataclismos que fragmentaron las masas terrestres del sudeste asiático, separándolas en lo que hoy es el Pacífico. Pero no todo se perdió: muchas migraciones se llevaron a cabo por todo el planeta, dando origen a otras muchas civilizaciones, incluyendo las raíces de algunas sociedades indígenas que hoy conocemos, como los pueblos nativos americanos y africanos.

  • Atlántida, o Azlan: Y finalmente, hablemos de la majestuosa Atlántida, cuyo nombre original era Azlan. La masa terrestre que fue el “corazón de gobierno” de esta civilización se encontraba en lo que ahora es el Océano Atlántico, incluyendo áreas como las Bahamas, los Grand Bahama Banks, Cuba y parte de Florida. Estas áreas estaban por encima del agua durante lo que ustedes llaman su última edad de hielo. Los atlantes comerciaban con los continentes asiático, euroasiático, europeo y sudamericano. Son recordados, o tienen similitudes, con civilizaciones como los Azteca, Maya, Olmeca y Mixteca. Pero de nuevo, los cataclismos golpearon. Esta vez, fue por un bombardeo de cometas o asteroides. El impacto de un cometa en el Océano Atlántico provocó un tsunami que arrasó la masa terrestre atlante y partes de la costa este, Sudamérica, Europa y África. Así, borró esta civilización de la Tierra, excepto por el recuerdo. Sin embargo, se dice que todavía existen algunos almacenes de conocimiento con lenguaje escrito de la Atlántida, ¡que aún no han sido encontrados!

Y así, las sociedades actuales en la Tierra son las ramificaciones de todas estas experiencias: de Shambala, de Lemuria, de la Atlántida, y de las sociedades indígenas. Hemos pasado por innumerables cambios, creencias y experiencias de conexión, desconexión y reconexión.

Pero aquí está la clave de nuestro momento actual: como humanidad hemos llegado a un punto en nuestra evolución en el que recordaremos quiénes y qué somos. Estamos trayendo una conciencia que nos permitirá dejar de olvidar la conexión con el espíritu. Este momento es, cíclicamente, el final de un ciclo de gran limitación y gran olvido en el planeta.

La gran diferencia ahora es que no es necesario que la humanidad se “borre” de la Tierra nuevamente. Estamos logrando un equilibrio y una comprensión con las exploraciones espirituales y de conciencia. Ahora, podemos usar todo el conocimiento de nuestras experiencias en estas civilizaciones y vidas pasadas para avanzar hacia el futuro. Esto nos permitirá recordar quiénes somos y conectarnos con nuestra espiritualidad y conciencia de tal manera que y así, podremos transformar nuestra conciencia y nuestro destino, sin tener que comenzar de nuevo..

Y cuando llegue el contacto abierto, cuando la humanidad esté lista para interactuar plenamente con otras civilizaciones, uno de los grandes “regalos” que recibiremos será la verdadera historia en la Tierra, con todas las piezas faltantes. Pero hay que entender esto: la “verdadera historia” no es una única verdad inalterable. Es la historia que es verdadera para la persona que prefieres ser. Nos permitirá decidir con qué partes nos relacionamos y cómo nos permitimos ser las personas que preferimos, en alineación con quienes somos realmente.

Así que, mis amigos, la historia de la humanidad es un tapiz vasto y complicado, tejido con hilos de intervención exterior, sabiduría ancestral, cataclismos y, sobre todo, una indomable voluntad de recordar y evolucionar. Estamos en el umbral de un gran despertar.


Comentarios y referencia:

Después de escuchar diversas historias, algunas muy imaginativas o quizá reales, decidí hacer una narración inspirada en relatos de quienes afirman comunicarse con seres de otras realidades. A estas personas les llamamos “Canalizadores” y resulta realmente interesante leerlos o escucharlos. La base principal de esta narración la proporciona Darryl Anka y el ser que canaliza llamado Bashar.

  • ¿Quién es Darryl Anka? Darryl Anka es un autor y orador que se dedica a la canalización y la comunicación con entidades no físicas. Es conocido por su trabajo con Bashar, una entidad extraterrestre con la que afirma comunicarse a través de la canalización. 
  • ¿Quién es Bashar? Bashar es la entidad extraterrestre con la que Darryl Anka afirma comunicarse. Se describe a Bashar como un ser de una realidad paralela que se percibe como el futuro. Las conversaciones con Bashar cubren una variedad de temas, incluyendo la metafísica, la psicología humana, la evolución planetaria y la vida extraterrestre. 

PD: Con el tiempo decidí que es más importante el mensaje que el mensajero, por lo que si el mensaje me gusta lo conservo.

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